Hace poco volvió a mi presente unos recuerdos ya enterrados hace mucho ¿dolorosos? Para nada. Recordé gracias a la conversación con una amiga una experiencia que tuve junto a mi familia cuando vivía en el norte:
Yo vivía en Vallenar un pueblo de la III Región en el seno de un valle. La vida allí era muy tranquila pero monótona sin otro paronama familiar mis padres hicieron las averiguaciones necesarias y visitaron un hogar ubicado en una población. Fueron un par de veces ellos solos conociendo a los niños que allí vivían, luego me llevaron a mí. No tenía la más mínima idea de adonde íbamos, al llegar me encontré con un living lleno de niños ruidosos e hiperactivos todos eran morenos y algo sucios, me cohibí de inmediato y me refugié en mi madre, pero ella sonriente me insistía que me acercara. Poco a poco comprendí la situación: estaba en un centro de acogida (más conocido como hogar de niños) y todos esos niños y niñas estaban ansiosos de conocerme. Los visitas se repitieron, y me iba en cariñando con ellos, un par de veces fuimos con mi bisabuela y mi nana, y todos nos íbamos llenando de felicidad con esas risas alegres y su ánimo. Mis papás se encariñaron con unos niños en especifico: Teresa de unos 9 años, Francisco de 14 y otra joven de 17 que no recuerdo su nombre. Un par de veces los llevamos a almorzar a nuestra casa o de paseo al Tranque Santa Juana, nuestra alegría conjunta era indescriptible los meses corrieron y yo ya estaba acostumbrada a visitarles, mas bien, me gustaba ir. Incluso solo con “el auspicio” de mi papá celebramos una fiesta para todos ellos, con payasos y todo. Pero mi hermanita Giuliana que en ese entonces tenía un año, se empezó a enfermar, seguramente con virus de los cuales los niños del hogar estaban acostumbrados. Tuvimos que dejar de ir.
Años después, cuando me fui de Vallenar para venir a vivir a Viña, pasamos por la aldea (por solo tenía unos 300 hbts.) dónde uno de lo s niños vivía en ese entonces: “Marion, mira, ahí vive el Francisco ahora, con su abuelita” dijo mi madre apuntan al lugar, mi corazón rebozó en nostalgia y ganas de comunicarme con el muchacho, pero ya era tarde, nos íbamos y nunca volveríamos.
Toda esa experiencia, me hizo conocer otras formas de vida. Teresa fue al Hogar por una serie de problemas que su hogar que es mejor no mencionar aquí. Francisco vivía en la calle y fue recogido. Y la muchacha de 17 tenía tan solo un año de colegio y luego no tendría a donde ir. ¿Me pregunto que será de ella? Espero que esté bien.
¿Qué aprendí allí? A agradecer a mi familia, a ser feliz, y obtuve una forma de alegría que no pude encontrar en ninguna otra parte… Para finalizar, quiero recomendar ésta experiencia de todo corazón, es hermosa y te entregará mucho, y estarán dando alegría a un(os) niño(os) que de verdad lo necesitan.
Sé que el post ha parecido comercial del hogar de Cristo pero era algo que sentí debía compartir.
Sin más palabras en la boca, se despide.
Marion. ADEU!
2 comments:
Bueno, esa es una gran experiencia y te deja mucho para la vida.
No te pongas triste por no haber podido hablar más con ellos, ponte feliz porque tuviste la oportunidad, en Quilpué existen las aldeas SOS allí es algo muy similar a lo que describes, averigua y anda a darte vueltas por allí de vez en cuando.
Cariños Narkito ^^
mariona te echo de menos , tus consejos, tu apoyo, tu comprencion y too pu ... tu cachai .... espero q vengas pronto pa q nos juntemos y recordemos buenos momentos .... y pa saber a pasao con tu vida en toos estos años y pa contarte q a pasao con las nuestras ..... espero q me sigas considerando tu amiga xq yo si a ti aunq ya no estes aqui y no nos veamos casi nunca ...... a y alguno de estos dias te llamo pus pa q hablemos de la life..XD bueno pus amigui q lindo lo q escribe espero q sigas = q siempre y q nunca cambies ere una gran persona .
te kere cata c ^^
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